El Lobo

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LA OTRA MITAD DEL PAISAJE

La vida es lo que nos pasa entre cada "parece que fue ayer" y el siguiente. ¡No te pierdas la otra mitad del paisaje!

LA BRÚJULA MÁGICA

por Federico Fernández Gil, Psicólogo.

 

Uno de los sueños más comunes y recurrentes entre la población es el de querer correr y no poder, o hacerlo muy despacio, como si algo nos sujetara las piernas o tirara de nosotros atrapándonos. Probablemente esto es algo que te ha pasado al menos una vez en tu vida, ¿verdad?

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Image courtesy of Ambro at FreeDigitalPhotos.net

Tienes que saber que esta pesadilla ocurre en realidad cuando al movernos en la cama mientras dormimos acabamos con el pijama o la ropa de cama enroscada en nuestras piernas, impidiéndonos el movimiento, o bien cuando sentimos la Parálisis del Sueño (un fenómeno fisiológico normal que se da siempre que dormimos, pero en fases no conscientes, y que en algunas ocasiones llegamos a percibir cuando se produce una intrusión de una fase REM en una fase de vigilia). Cuando esto sucede y coincide con un periodo de crisis vital o con problemas cotidianos que nos angustian, nuestra corteza cerebral intenta explicarlo con los pensamientos y emociones que tiene más a mano, que son más salientes, fruto del estado emocional que tenemos en ese punto de nuestra existencia, desembocando en esa desagradable sensación de parálisis que tanta angustia genera.

Y esto es exactamente lo mismo que a menudo nos ocurre cuando estamos despiertos. En la vida también existe esa “sábana saboteadora” que nos hace creer que estamos atrapados cuando en realidad no es así. La vida no es un sueño, pero a menudo nos comportamos como si lo fuera.

Nos parece que no podemos movernos, que no podemos alcanzar aquellas metas que deseamos, que algo intangible nos impide aprender a tocar aquel instrumento que siempre quisimos tocar, ir al gimnasio para mejorar nuestra salud y nuestro aspecto, encontrar un momento de ocio para reencontrarnos con antiguos amigos o familiares a los que hace tiempo no vemos, aprender a bailar, u otro idioma, acudir a ver ese paisaje, esa ciudad que aunque cercana todavía no hemos ido a visitar, hablarle a esa persona que nos parece interesante o ver aquella película de la que tanto hemos oído hablar. En otras palabras, salir de nuestras paralizantes arenas movedizas autocreadas, vivir y ¡ser feliz!

Existe una técnica que los psicólogos empleamos en consulta para orientar a las personas. Se llama la técnica de la mecedora: una especie de “brújula mágica” para que cada cual encuentre sus propios valores, su Norte. Los valores, en el sentido de metas vitales, son un componente nuclear para prevenir psicopatologías. Además, tener algo por lo que levantarse cada mañana hace que disminuya el estrés vital, que nos desenredemos de esas sábanas, que nos despierte y nos desinmovilice. Una vez tengas metas, éstas harán que las tensiones cotidianas se conviertan en retos, en obstáculos a superar para alcanzar nuestras metas y no en barreras infranqueables e inmovilizadoras.

Image courtesy of  Stuart Miles at FreeDigitalPhotos.net

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¿Pero en qué consiste la técnica de la mecedora? Pues imagina que has llegado al final de tu vida y estás sentado en una mecedora pensando en cómo te ha ido. ¿Qué recuerdos te gustaría llevar contigo? ¿Qué lugares te encantaría haber visto? ¿Qué te gustaría haberles dicho a tus seres queridos? ¿Qué querrías haber hecho? Y lo más importante: ¡¿Qué tipo de persona querrías haber llegado a ser?!

Éstas son preguntas muy importantes que es necesario contestar sin más dilación para cambiar el rumbo de nuestra vida, preguntas que ahora nos permiten reencauzar nuestra existencia, desde este mismo instante, porque llegado nuestro final ya no podremos modificar ni una sola coma de nuestra historia. Ahora te habrá quedado claro que, en gran medida, la felicidad depende solo de nosotros, de nuestro pensamiento convertido en acción. Con esta técnica podrás concretar tu dirección en la vida, tus valores, tus metas a largo plazo, tu Norte. Y luego dividir las grandes metas en hitos más pequeños a alcanzar en plazos de varios años que a su vez se dividirán en submetas de meses, de semanas, de días, de horas, incluso de minutos. Todo paulatinamente, sin prisa pero sin pausa.

Escribe tus metas en un papel ahora mismo, podrás retocarlas cuando quieras pero, sobre todo, tendrás que recordarlas cada mañana al despertar. Porque darán un sentido positivo a tu vida y te ayudarán a ¡comenzar a vivir cada día con verdadera consciencia, emoción y entusiasmo!

 

ADVERTENCIA: Si necesitas asesoramiento psicológico, en Psicovacunas podemos ayudarte. Visita nuestra página CONSULTA DE PSICOLOGÍA.

CÓMO MEJORAR EL RENDIMIENTO DE UN EQUIPO DEPORTIVO

por Llanos Escribano Cano, Psicóloga.

 

No existe dirigente de club deportivo, ni entrenador y otros técnicos, ni en muchas ocasiones aficionado alguno que en uno u otro momento no se pregunte cómo se puede mejorar el rendimiento de su equipo, es decir la productividad real en competición.

Estos son los factores que intervienen en la productividad real de un equipo deportivo:

 Esquema productividad equipos

En concreto, y según Steiner, la productividad real (rendimiento y resultados) es el resultado de Sigue leyendo