ACOSO ESCOLAR (BULLYING)

Image courtesy of  David Castillo Dominici at FreeDigitalPhotos.net

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El bullying o acoso escolar es un tipo de maltrato que se da entre pares y que produce en la víctima desde sentimientos de temor, angustia, soledad, tristeza y baja autoestima, hasta el suicidio en los casos más graves de desesperanza. Además constituye un factor de riesgo de primer orden en el padecimiento de enfermedades y psicopatologías durante la adolescencia y la edad adulta.

En cuanto al agresor, su conducta es indiciaria del padecimiento de problemas psicológicos de envergadura, y si no es reconducido a tiempo suele continuar con conductas violentas y agresivas tanto en la adolescencia como en la edad adulta, llegando a tener también graves secuelas psíquicas que en algunos casos también desembocan en suicidios.

El acoso escolar requiere además, por definición, que el maltrato sea intencionado, que exista un desequilibrio de poder y que tenga una continuidad en el tiempo (siempre teniendo en cuenta que una mayor intensidad en la agresión requiere una menor frecuencia para producir la victimización o daño) y se presenta en formas muy variadas:

  • Intimidaciones verbales (insultos, motes, hablar mal de alguien, sembrar rumores,…)
  • Intimidaciones psicológicas (amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer)
  • Agresiones físicas, tanto directas (peleas, palizas o simplemente “collejas”) como indirectas (destrozo de materiales personales, pequeños hurtos,…)
  • Aislamiento social, bien impidiendo al joven participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase.

“El maltrato infantil es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta un menor de edad en su desarrollo evolutivo. Erradicar la violencia en cualquiera de sus formas debe ser un compromiso de TODOS. Más del 40% de los casos que vemos sufren violencia a DIARIO y desde hace más de un AÑO. Muchos menores no son creídos por su entorno cuando cuentan su situación. Esto les REVICTIMIZA porque aprenden a guardar silencio, a tolerar y aceptarla como normal. Sus secuelas serán mucho mayores. El hecho de que la escuela sea la única institución a la que acuden diariamente los niños, la convierte en un escenario privilegiado para detectar la violencia.” (ANAR, reflexiones Informe de violencia contra la infancia 2012).

Aproximadamente uno de cada tres adolescentes entre 12 y 16 años se ve involucrado (ya sea como agresor o como víctima) en situaciones de abuso, cercanas a veces al maltrato grave. Sin embargo, los porcentajes de chicos y chicas que sufren o ejercen un maltrato grave son drásticamente menores: del 2% al 4% de los jóvenes; lo que no deja de ser un dato alarmante que muchas veces pasa desapercibido porque muchos adultos tienen la creencia errónea de que la violencia en la escuela forma parte de un “desarrollo normal” (¡y no lo es, créannos!) Por lo tanto, en la mayoría de los casos, la intervención será preventiva o para tratar incidentes de baja intensidad.

El acoso escolar no siempre se detecta facilmente por las personas cercanas a los niños, por lo que se hace indispensable una correcta psicoeducación sobre acoso escolar tanto a padres como a escolares y profesores y un análisis continuado y preventivo en el lugar en el que más tiempo pasan los jóvenes: el centro escolar.

Estas son algunas informaciones de interés:

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