CONDUCTAS DE RIESGO

 

Image courtesy of  Chris Sharp at FreeDigitalPhotos.net

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Tras el déficit de afrontamiento del estrés y el déficit en comportamientos saludables, la emisión de conductas de riesgo constituye el tercer principal foco de aparición y mantenimiento de enfermedad. Existen numerosas conductas de riesgo para la salud como el consumo de alcohol, de drogas ilegales, las relaciones sexuales sin protección o la conducción temeraria, si bien desde PSICOVACUNAS nos centraremos en una de vital importancia para el mantenimiento y la promoción inmediata de la salud: el tabaquismo.

         Se considera adicción tabáquica o tabaquismo al consumo habitual de productos elaborados del tabaco, especialmente cigarrillos, en forma que supone un riesgo para la salud a corto, medio y largo plazo. Además no se puede desdeñar el riesgo para la salud provocado para otras personas presentes, especialmente para aquellos que no pueden elegir aspirar o no el humo del tabaco, como es el caso de los niños; nos referimos al fumador pasivo.

          La razón primera para intentar la erradicación del tabaquismo reside en las consecuencias para la salud derivadas del consumo crónico de tabaco fumado. La esperanza de vida se ve acortada y la calidad de vida disminuída, para cualquier rango de edad, a causa del uso del tabaco. Una persona de entre 30 y 35 años que fume como promedio dos paquetes de cigarrillos diarios, tiene una esperanza de vida 8 o 9 años menor que si no fumase; siendo las tasas de mortalidad asociadas al tabaco proporcionales a la tasa de consumo diario y a los años como fumador (Schwartz, 1987).

          Pero si hay algo que tiene de bueno el tabaco es que se puede dejar y que los beneficios de hacerlo se inician justo tras apagar el último cigarrillo:

  1. 20 minutos después de abandonar el hábito: bajan la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
  2. 12 horas después de abandonar el hábito: el nivel de monóxido de carbono en la sangre se reduce hasta el valor normal.
  3. De 2 semanas a 3 meses después de abandonar el hábito: la circulación mejora y la función pulmonar aumenta.
  4. De 1 a 9 meses después de abandonar el hábito: disminuyen la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios recuperan su función normal en los pulmones, lo que aumenta su capacidad para controlar las mucosidades, limpiar los pulmones y reducir el riesgo de las infecciones.
  5. 1 año después de abandonar el hábito: el riesgo excesivo de presentar una insuficiencia coronaria se reduce a la mitad del que tienen los fumadores. 
  6. 5 años después de abandonar el hábito: de 5 a 15 años después de haber dejado el cigarrillo, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce al nivel de una persona que no fuma.
  7. 10 años después de abandonar el hábito: la tasa de mortalidad debido al cáncer del pulmón se reduce a casi la mitad del que afronta una persona que sigue fumando. También disminuye el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga, cuello uterino y páncreas.
  8. 15 años después de abandonar el hábito: el riesgo de padecer de insuficiencia coronaria es el mismo que el de una persona que no fuma.
Image courtesy of scottchan at FreeDigitalPhotos.net

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          ¡En PSICOVACUNAS no vamos a decirle que es bueno para usted y para los que le rodean que deje de fumar pues probablemente ya lo sabe! Lo que vamos a hacer es alentarle y ayudarle a superar esa dificultad. Existen varios tratamientos para dejar de fumar que han demostrado científicamente que funcionan a la perfección según el perfil de cada fumador.

          Si usted tiene una fuerte capacidad de autocontrol, cuenta con la ayuda de personas cercanas, está fuertemente motivado para dejar de fumar y tiene cierta historia de autonomía e iniciativa en la solución de sus problemas, entonces hacerlo por sí mismo o empleando un programa autoaplicado es su mejor opción. Para ello, existen numerosos recursos gratuitos en internet, como el Programa para Dejar de Fumar (del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad) y una gran cantidad de libros de autoayuda para dejar de fumar que puede adquirir fácilmente en su librería más cercana (Sin ánimo de hacer de menos a otros autores, uno que recomiendan muchos exfumadores es, por ejemplo, el de Allen Carr “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo”).

          Pero si usted tiene la responsabilidad de fomentar la salud en su empresa, y los fumadores tienen entre 30 y 50 años de edad, de clase social media o media alta, residentes en ciudades y con un grado de cultura medio, recomendamos un tratamiento intermedio entre los programas comunitarios de salud pública y el tratamiento individualizado en un contexto clínico. Se trata de los denominados clinics antitabaquismo. No dude en solicitarnos más información al respecto si está interesado en esta opción.

          No obstante, si no se encuentra representado en ninguno de esos casos o si ya lo ha intentado y no ha podido, por favor, contáctenos y trataremos de ayudarle.

¡No queme su salud!

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